Caracoles

caracoles

Ingredientes:
1500g de Caracoles
1 y 1/2 Cucharadita de Comino
1/2 Cucharadita de Cilantro
8 Granos de Pimienta negra
1 Cabeza de Ajo
1 Guindilla pequeña
Sal
Agua

Preparación:
Para limpiar los caracoles, les daremos varios baños de agua hasta que el agua salga limpia, libre de hierbas y tierra.

A continuación pondremos los caracoles en un bol grande junto con 3 o 4 cucharadas de sal. Removeremos unos minutos.
El caracol reaccionará a la sal segregando grandes cantidades de baba o mucosidad.

Ahora le daremos otro baño frotando los caracoles con ambas manos debajo del grifo hasta que queden libres de las mismas.
Yo suelo hacer esta operación 2 veces para que nos queden bien limpios.

El siguiente paso es poner los caracoles en una olla con tres dedos de agua a fuego bastante bajo. Semitapado y con cuidado para que no se escapen.

El agua se irá calentando muy despacio  mientras damos tiempo al caracol para que salga de su concha. Tenemos que tener paciencia. El agua llegará a hervir y el caracol se quedará fuera mientras se cuece ligeramente.

Ahora le añadiremos una cabeza de ajo entera con piel.

Cogeremos un trozo de gasa o de tela y haremos una muñequilla. Es como un saquito para las especias que luego desecharemos.

En la gasa pondremos las especias enteras: comino, cilantro, pimienta negra y guindilla. La ataremos haciéndole varios nudos dándole forma de atadillo o muñequilla. Lo añadiremos a la olla junto con la sal y el agua, aproximadamente unos 3 o 4 dedos de agua por encima de los caracoles.

Pondremos la olla a fuego medio-alto hasta que rompa a hervir. Entonces desespumaremos el caldo de impurezas.

Bajaremos el fuego, manteniendo un hervor suave durante 50 minutos. Revisaremos de vez en cuando la cocción para que no se quede sin caldo, ya que después lo agradeceremos. Aprovecharemos para corregir de sal.

Ya cocinados los caracoles desecharemos la muñequilla.

Solo nos queda coger un cuenco para cada comensal y uno común para todos, para las conchas vacías. No os olvidéis de armaros con un mondadientes para sacar de su concha a los que no se han asomado del todo.

Cuando cocino caracoles me trae recuerdos de la niñez… Cuando a la hora de la siesta nos reuníamos alrededor de la mesa para saborearlos mientras se oían los chasquidos de las conchas al amontonarse en el cuenco ya vacías.

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